domingo, 13 de noviembre de 2016

Exomologesis.



Exomologesis.

Aventureros sociológicos
construyeron una nave inmobiliaria
una antropología de los decorados
personajes conceptuales de piel blanda
gladiadores del no se qué
el vaso de agua que no puede ser interpretado
con la válvula fracturada
hacen perdurar el motor
un alfombra infinita a barrer
una escalera horizontal de interrogatorios
ofertas excitacionales
enrolamientos arteriales
mascaras editoriales
formularios sensoriales
temor ante la sombra del ser
placer al alcanzar el baldío centelleante
el cemento coaccionador
con los ojos inanimados
el rechazo al hachazo
a lo que irradia el martillazo
esta pulsión a los delantales blancos
esta propuesta muda pero llena de música
a los diagnósticos médicos de literatura fantástica
a los certificados bárbaros de evolución
a lo que sople todo átomo de rebeldía
el movimiento de los artilugios hidráulicos
al servicio de un inmueble hechizado
la obsesión por la higiene moral
la obnuvilación orgásmica de la humillación
todos los candados que cierran el amor
la gran guiñada de ojo universal
un secreto que no depende del lenguaje
ese rincón donde el ser es y simultáneamente no
los ángulos soberbios de nuestras pasiones
negar el encanto divino de respirar
todo lo que tiene de geométrico el dolor
aprender a nadar en la vida rebalsado de virtudes
retratar las lineas claustrofóbicas de la modernidad
reforzar el intento cinematográfico
por colonizar al menos el envoltorio del alma humana
el idéntico objetivo de una pequeña minoría de autores
con la misma cantidad de pesimismo
que de romántica certidumbre
una danza ritual en memoria del tanathos
un baile de robots filosóficos
del cristianismo a Grecia
los afectos rentángulados
una oda a la arquitectura
sanciones para salvarse.
César González. 13-11-2016

jueves, 29 de septiembre de 2016

Exomologesis (trailer)



Película; Exomologesis.
Dirigida por César González. 
Elenco; Alan Garvey, Patricio Montesano, Sofía Gala, 
Juan Minujín, Mariano del Río, Javier Omezzoli, Guillermo Romano, Ricardo Artipini, Tino Vera, Gustavo Pardi, Victoria Lagos, Nadia Rodríguez, Alberto Valente, Jorge Sandobal, entre otrxs. 

PROXIMAMENTE

miércoles, 21 de septiembre de 2016

El fetichismo de la marginalidad en el cine y la televisión.

“¿Por qué se le teme al realismo en el cine?” preguntaba Louis Aragón en 1930. El enigma arde de vigencia y la confusión se expresa en las carteleras, ya que cada semana sale una nueva película o serie televisiva, sobre dos crueles escenarios de la realidad, como lo son la cárcel o las villas. Pareciera entonces que en el tratamiento de esos temas tenemos una sobre abundancia de realismo, cuando lo cierto es que se nos ahoga con burdas copias deformadas y manipuladas de la realidad. Nos incitan (y excitan) a que clavemos nuestros ojos a imágenes donde se hace un uso productivo en términos monetarios de la misma miseria que produce el capitalismo. “Las cosas están ahí y no hace falta manipularlas” decía Rossellini. Pero lo que se nos aparece en la pantalla con la máscara de realismo, son borradores de tratados zoológicos sobre los marginales de la pobreza, escritos con la lengua de lo bizarro y lo circense. La prehistórica tauromaquia pictórica de las cuevas de Altamira, sigue siendo una mimesis más honesta y moderna, que lo que hacen muchos artistas a la hora de retratar la marginalidad, la pobreza o el mundo carcelario. Dichos espacios son utilizados como un territorio para explorar el goce libidinoso y una natural vía rápida de crecimiento patrimonial. Nada más “cine-capital” (Deleuze) que las películas sobre pistoleros, robos, tiroteos, o tumberos. Hacer una película sobre marginales, es casi tan rentable como el hallazgo de un pequeño pozo de petróleo. Obviamente no alcanza con hallar el pozo, es necesaria la presencia y el trabajo de la ingeniería para concretar la explotación y su posterior provecho económico. He aquí el artista como allí el ingeniero.


Marx en un texto breve llamado “Elogio del Crimen” (New York Daily 1860) nos dice que el delincuente “produce riqueza”. Enumera distintas categorías de la economía que se ven beneficiadas con la actividad marginal (Sistema judicial-policía-maquinaría tecnológica, periodismo, etc. Una idea que como sabemos retomará Foucault). También remarca que el ladrón produce arte y menciona a “La Culpa” de Mullner, “Los bandidos” de Schiller, pasando por el “Edipo” de Sófocles y “Ricardo III” de Shakespeare, donde los delincuentes marginales cumplen roles determinantes en las tramas de dichas obras clásicas. Por lo tanto la marginalidad es una reserva renovable de productividad artística e inmediato beneficio salarial.
La definición de fetichismo nos habla de una “forma de creencia o práctica religiosa en donde se considera a los objetos como poseedores de poderes mágicos o sobrenaturales”. Eso es lo que hacemos los individuos con las mercancías según Marx y eso hacen los artistas con la marginalidad. Es decir se la aborda desde una perspectiva mitológica por ende no realista. Si nos enfocamos ahora en lo que se refiere solo al cine (o a la televisión) podemos verificar que muchos cineastas son adictos a representar la marginalidad, como un carnaval canibalístico de bestias desgarrándose la carne entre ellas, feroces perros mutilándose las patas por obtener un hueso. Homogéneas piedras que no se dejan erosionar por el amor, entes cuasi humanos, simios insubordinados, criaturas extraviadas del orden natural, analfabetos que no pueden firmar el contrato social. Se busca del espectador una onomatopeya; ¡Guauuuuu!
Al igual que en muchos de los relatos mitológicos griegos, en donde hallamos mujeres con cabezas llenas de serpientes, cuerpos mitad hombre mitad toro, sirenas, etc, vemos a los pobres como entidades pseudo-animales. Un eslabón en la cadena de la evolución humana que se estancó en los tiempos del Homo erectus. Esta doctrina es desplegada en la Argentina por realizadores como José Campuzano. Donde el falso progresismo es delatado por las propias formas ultra narrativas de filmar, con personajes representados de una forma ultra naturalista. En esa especie de new deal cinematográfico donde se invaden los territorios de la pobreza para saciar las fantasías antropológicas del artista. Hay miles de formas de retratar la marginalidad y todo retrato tiene su sentido político. Pero se nos rebosa la conciencia con un cliché del retrato marginal, usado y agotado hasta la vergüenza, que encuentra una renovación deviniendo en “parodias del cliché” (Deleuze). Y el dilema no es generado por el hecho de que el objeto (la marginalidad en la pobreza) es representado artísticamente por un burgués invasor, extranjero al territorio proletario donde ejecutará su obra y que por eso se ve incapacitado de capturar y olfatear la esencia del lugar. “Nanook el esquimal” (1922) no fue filmada por esquimales, sino por Robert Flaherty, un norteamericano blanco y como mínimo de clase-media. Pero nada en Nanook es para fortalecer los prejuicios y amplificar los estigmas sobre los esquimales. Hay una objetividad que emana humanismo, que nos hermana y ensambla emocionalmente con los protagonistas. Otro sólido transistor de la empatía en cine fue Jean Rouch, francés y blanco pero autor de películas más negras que el propio Spike Lee. En su prólogo del film “Yo, un negro” (1958) nos dice; “los negros son tratados como sino sirvieran para nada (por los blancos) pero sin embargo nos sirven para un montón de cosas (a los blancos)”.



“El problema no es con Jane sino con la función de Jane”, nos dice Godard sobre una foto tomada a la actriz Jane Fonda en territorio vietnamita (“Carta a Jane” 1972), en plena guerra y con un rostro que aparenta preocupación. Sin fuera de campo, como se pretende la globalización, según Slavoj Zizek. Ella la occidental, la famosa, la blanca, ella la normal en primer plano y en foco, la guerra contra los amarillos enrojecidos anormales de fondo, todos anónimos y en fuera de foco. Por eso nos dice Godard que en cine “ni el foco es inocente”. La función de Jane es que los espectadores no vean nítidamente el fondo y centralicen su atención en el rostro compasivo de ella. El primer plano como trampa y señuelo del capitalismo. Godard ubica el origen de este engaño en la imagen cinematográfica, a partir del New Deal Roosveltiano (EE.UU 1933-1938), donde aparece la derecha piadosa y reguladora del mercado como forma de gobierno en Estados Unidos. En las grandes asambleas y en los pequeños detalles del ciudadano, el aparentar compromiso será más importante que comprometerse y los discursos de solidaridad serán más importantes que las acciones que garanticen la igualdad. Esta fórmula es usada en exceso por muchos cineastas que hacen películas sobre la marginalidad, quienes hacen un uso productivo en términos económicos de la violencia. Usan a la muerte, al encierro, a las personas que sufren adicciones, el dolor aglomerado de las villas o barrios pobres, como un decorado-pasivo, detrás y alrededor de los personajes vedette- activos, como por ejemplo en “Leonera” (2008) y “Elefante Blanco” (2012) ambas de Pablo Trapero. La obscena injusticia de esas situaciones encubierta con el semblante cinematográfico.
“¿Hablar de los obreros? Me gustaría, pero no los conozco lo suficiente”. (J.L Godard en “Cahiers du Cinema” Diciembre 1962). En muchas películas nos intentan impregnar con una moraleja jesuita, todo gira en órbita a una hermenéutica de la compasión (Tomás Abraham). Bajo el traje de la piedad nos preñan con un mensaje moralista subliminal. Los oprimidos son sobre todo violentos u obedientes que deben esperar el paraíso y en la tierra perdonar al opresor, tragarse la saliva, sentir el terror de rebelarse, resignarse a doblar la espalda. En el cine, salvo en Eisenstein, o casos anomalíacos similares, siempre habrá un límite para las aspiraciones de emancipación de los pobres. Sufrir es necesario, se nos dirá entre líneas, con algunas escenas de matices, en films como “Metrópolis”, Fritz Lang (Alemania1927) “Las Uvas de la ira” (John Ford EE.UU. 1940) “Our daily Bread” (King Vidor, EE.UU.1931) “Ciudad de Dios” (Fernando Mereles, Kátia Blund, Brasil, 2003) etc. Películas en las cuales se nos invita a sentir lastima o rechazo por las clases más bajas, hechas con esa misma sustancia ridícula con la que los curas confeccionan su misa. “El paternalismo es el método de comprensión para un lenguaje de lágrimas o de mudo sufrimiento” nos indica Glauber Rocha en el texto “Estética del hambre” (1965).
Jacques Rivette en el texto “De la abyección” (1961) destroza al gran Guido Pontecorvo por la “estetización del horror” que según el francés emplea el italiano en la película “El Kapo” (1960). Sobre todo en la escena final cuando la cámara hace un primer plano de la protagonista quedando electrocutada entre los alambres de un campo de concentración nazi, durante la segunda guerra mundial. Rivette escribe que si bien “todos los temas nacen libres y en igualdad de derechos (…) hay cosas que no deben abordarse si no es con cierto temor y estremecimiento”.
Uno de los elementos que arrojaría unas migajas de dignidad, a los artistas con el falo transpirado por la marginalidad, sería volver al nacimiento mismo del cine, a esa criatura saliendo de la panza que son las primeras filmaciones de los hermanos Lumiere; obreros saliendo de la fábrica. Godard pronuncia en una de sus clases en Montreal, Canadá, que a pesar de que eran sus propios obreros los Lumiere se colocaron a una distancia “prudente” para hacer su toma porque: “filmar una fábrica sin ser obrero es casi imposible”. Entonces en la primera mañana del cine tenemos un signo sagrado; la prudencia. La distancia y respeto-temor por las personas filmadas engendraron a este arte. La seriedad ante lo filmado y por los filmados fue su génesis. 

"1 PM" (Grupo Ziga Vertov, 1974).
Herzog dice que a la hora de filmar odia el turismo pero ama el “caminar a pie”. Nos relata que en “Diamante Blanco” (2004) los pobladores le pidieron no filmar el ritual secreto detrás de la cascada y el hizo caso, filmó la cascada pero no el ritual. Circulación del poder de mando en la puesta de escena. Nada de imponer, nada de registrar si o si por el bien de la patria documental.
Otro elemento refrescante podría ser la propuesta de Jean Louis Comolli de un “Cine Pobre” donde el equipo técnico no puede estar formado por más de 3 personas. Es lo más ético y coherente filmar de una forma pobre allí donde hay sobredosis de pobreza. Irrita el cinismo de esos directores que desembarcan en las villas con maquinarias de millones de dólares para hacer “sus películas”, para contar “sus historias” ante la mirada desconcertada de los nativos. Además quien escribe considera que un cineasta-nuevo, que nos traiga nuevos pulsos pasionales al cine, puede ser aquel que se atreva a crear con la herramienta entre sus propias manos, como un pintor con su brocha, como un bailarín con su cuerpo. ¿O alguien imagina que los cuadros de Rembrandt, Goya o Pollock, fueron dirigidos por ellos pero no pintados por sus manos? El cineasta nuevo debería no solo filmar sino también editar con sus propias manos. La artesanía manual enaltece a la obra, las vértebras del cineasta cansadas por filmar y editar el mismo hacen que la potencia de la imagen incremente sus voltios. Van Gogh comía pintura de color amarillo para entenderlo y pintarlo mejor, por eso hizo esos girasoles y ese trigo. Jesús pasó 40 días sin comer en el desierto. Basquiat llegaba a pintar 23 cuadros a la vez. Entonces ¿cómo puede existir, aún hoy en día, cineastas que no se animen a filmar y editar incrustando en la imagen su propia fibra muscular?

Bela Balázs.
Bajo la excusa de que el cine debe hacerse entre muchas personas y con muchas herramientas a veces se dispersa “la atmosfera en la puesta en escena” (Bela Balázs). Como en un set cualquiera puede opinar, como luego el editor edita según un criterio en serie, ¿spor eso que casi todas las películas se parecen? Si hay un equipo debe haber ciertos votos espirituales y éticos, en cada debe sobrevolar la mística de un ritual milenario y no la esquizofrenia de una jornada laboral. Todos persiguiendo una similar utopía y no cada uno encubriendo la indiferencia. Si esto no está presente en un rodaje, aunque se lo enmascare con prestigio o popularidad, provoca que se esfume toda chance de encuadrar la metafísica del cine. Detrás de la cortina del colectivismo es probable encontrar una batalla de egos perfectamente camuflada. Lo colectivo si es un deber ser evapora en segundos su sentido político. 
Vuelvo a aclarar que nadie está inhabilitado para filmar a los pobres. En la historia del cine tenemos obras maestras sobre el tema y no tan solo bufonadas opulentas. Entre otros films hay que enumerar a Las Hurdes (1932) y Los Olvidados (1950) de Luis Buñuel. A todo lo que hicieron los rusos vanguardistas Sergei Eisenstein y Ziga Vertov en la eufórica década del 20. El Neorrealismo italiano (Roberto Rossellini, Vittorio De Sica, Giuseppe De Santis, Luchino Visconti). Raymundo Gleyzer (Argentina), Charles Burnette (EE.UU), Abbas Kiarostami (Irán), Ousmane Sembene (Senegal). En la contemporaneidad a directores rebeldes como Larry Clark (EE.UU), Jia Zangke (China), Amat Escalante (Méjico), Hermanos Dardenne (Bélgica), Aki Kaurimaski (Finlandia), Brillante Mendoza (Filipinas), Sergey Dvortsevoy (Kazajistán), Ken Loach (Gran Bretaña), Abderrahme Sissako (Malí), etc. 

La Comunne, 2000.
“Queremos dejar de ser representadas para empezar a ser”, nos dice una personaje rodeada de sus compañeras, reclamando por los derechos de la mujer durante la recreación del breve sitio revolucionario de la comuna de París (Marzo-Mayo 1871), en la obra maestra con más de 6 horas de duración de Peter Watkins “La Comune” (2000). Esa posibilidad para las minorías de ser en cámara más que ser representadas en ella, es una puerta hacia lo sublime con la que nos provoca la facilidad de acceso a los medios de filmación digitales.
Se podría “volver ficción algo demasiado real” nos dice Ranciere. Pero los artistas están obsesionados en trabajar con esta fórmula invertida y disfrazan de real algo que es una tibia ficción. Dicen mostrar la realidad de la villa o la cárcel, cuando partieron desde el primer centímetro desde una atroz mitología y ni siquiera saben representar sus delirios con decencia. Invaden los territorios marginales no para hacer arte sino para tener orgasmos de misericordia. Presentan fenómenos y no personajes. Producen fabulas morbosas, y por culpa de ellos circula un rígido malentendido sobre el tratamiento realista de la pobreza y la marginalidad. Se nos quiere convencer de que ese realismo (y todo realismo) es el refugio que delata una escasez de imaginación del artista. Que la originalidad está solo del lado del espejismo y la alucinación (Mellies, Lynch, Cronenberg, Tarcovsky) o de la grandilocuencia técnica de “a mayor cantidad de costo de producción más posibilidades de innovación” (de David Griffith a Steven Spielberg). Que las cosas re-voladas son más bellas que las cosas reales. Pero ni el formalismo ni el realismo son un bien en sí mismos. Un concepto debe convivir, relevar y hacerle el amor al otro. Balázs decía que esas películas que “dan la impresión de ser una galería de cuadros en movimiento son un peligro. Ya que justamente por su composición bella adquieren algo vuelto por sí mismo y estable”.
Por eso la novedad está en que las minorías no se conformen exclusivamente con filmar, ni se mientan creyendo que todo el mérito está en reproducir las formas del MRI (Modo de Representación Institucional, Noël Burch, realizador, crítico e historiador de cine acuñó el término de MRI en el año 1968 en su libro Praxis du cinema). Las minorías tienen que crear-denunciar-hacer catarsis, según sus propios criterios estéticos no calcando lo general del estilo masivo. En un acontecimiento el formalismo nunca puede quedar afuera. Pero simultáneamente a la forma debe brotar la conciencia de clase, origen de toda libertad. Tomar los medios de producción es el primer paso a lo inconmensurable, pero no alcanza con que las minorías tomen las cámaras con sus manos si es para filmar lo que ya vimos como ya lo vimos. Es una pena, pero los hechos nos atormentan exhibiendo que la condición de ser pobre, estar preso, pertenecer a cualquier minoría y tomar las herramientas, no es condición determinante para desenmascarar al capitalismo. Podes ser pobre, estar preso, ser mujer o transexual y no animarte a levantar la mirada ante el verdugo. Podés igual replicar alguna de sus costumbres. En las villas y en las cárceles los discursos reaccionarios también pueden domar las conciencias. Más que “denunciar o decir que concientiza el arte puede desgarrar la cartografía del presente y devolverle fuerza de germinación a la vida”. Una micro-política del arte, nos propone la brasilera Suely Rolnik.

“Necesitamos una sintaxis negra, donde los negros hablen su propio lenguaje, ¿Por qué los negros debieron aprender el lenguaje de los blancos y nunca los blancos se esforzaron en aprender el lenguaje de los negros?” Nos dice un representante de las panteras negras en “Simpatía por el demonio” y en "1 PM" (1974) de Godard (1968). El cine algún día deberá rendir cuentas por ser parte en esa imposición del silencio a las minorías. Un ápice de justicia sería “dejar de contar historias y que las historias se cuenten” dice Comolli. “Nada menos artístico que hacer arte con la cuestión privada del artista” declara Deleuze en el “Abecedario” (Entrevista de1988).
Y si nos enfocamos en lo estrictamente carcelario, la desgracia es aún más honda que en la efigie de los pobres. La cárcel es el depósito ideal de las perversiones más brutas en el imaginario de la burguesía. La mayoría de los directores pertenecientes a dicha clase o reproductores “involuntarios” de ella, no pueden escapar al simplismo de representar a la cárcel como el coliseo de las violaciones. De homogenizar a los presos bajo el salvajismo y la homosexualidad. 
Hay un cine-lombrosista. Hay muchas películas en la historia del cine nacional y mundial, que multiplican las “enseñanzas” de ese profeta de lo reaccionario que fue Césare Lombroso (1835-1909), médico italiano que decretó como una teoría central de la criminología que a los criminales se los puede descifrar bajo un determinado aspecto físico-facial-estético. Los malos se pueden identificar bajo la estricta apariencia de lo “feo”. 

La evolución de estas ideas hoy nos expone el tratamiento del delito como “patología” y ya no como violación de las leyes, nos dirá Foucault en “Vigilar y castigar” (1975). Los presos ahora son también enfermos mentales. “La agenda neurocientífica de la pobreza” (Telam, 12 de julio del 2016) declara que hay una evidente discapacidad cognitiva en los pobres, debido a la escasa alimentación que tuvieron durante la infancia. Los pobres, al no comer normalmente, nos dicen, han sufrido una reducción de la masa cerebral, poseen menos neuronas, por ende tienen menos capacidad de análisis. La neurociencia declara que en la villa esta causa remite efectos de maltrato y carencia de afecto. Muchas películas y series televisivas transforman en práctica estas teorías. Materializan estas infamias. Es imposible y actuar de necio si negamos las consecuencias nefastas que tiene el hambre en las personas. Pero ubicar a los archipiélagos de la pobreza y el hambre como el monopolio de la ignorancia es un chiste a la razón. En las villas miseria hay mucho más amor, lucidez, inteligencia y actitudes comunitarias de la que se cree. Lamentablemente negar estos datos, accesibles en la realidad para cualquiera, ha sido uno de los constantes esfuerzos de la ciencia, el cine y la televisión. La moral no es simplemente un múltiple choice que equilibra la guerra cotidiana, puede surgir allí atrás de un disfraz de agente solidario. Se puede esconder el peor moralismo bajo el antifaz de creativo. 
Por suerte existen los autores que rechazan caer en la reproducción vulgar y el retrato exótico sobre los marginales. Tenemos varios ejemplos de obras maestras. Entre muchas otras (que no podré abarcar en el presente texto) tenemos un film fundacional en el mediometraje “Cero de Conducta” (1933) de Jean Vigo. Excelso cuadro impresionista de los jóvenes que son depositados en las instituciones de encierro y que durante el film atacan con toda su infancia, ametrallan con juegos, risas, y rebeldía a todas las autoridades que se le cruzan por el camino. Lindsay Anderson hará un cover más sangriento del film de Vigo en “If” (1968). Esta vez los ridiculizados no son los internos sino los profesionales, los guardias, los maestros. Los jóvenes, presos en Vigo y estudiantes en Anderson, están más avispados que todos aquellos que se presentan como técnicos de la civilidad, la reinserción o el trabajo social. Y si parece que los pibes obedecen es por supervivencia y no porque se hayan creído el cuento del castigo como redención ante una sociedad delictiva desde sus cimientos (¿qué es acaso la plusvalía sino un robo legal?). 

Zéro de conduite 1933. Jean Vigo.
Otro clásico que irá por este camino es Sciuscia (1946) de Vittorio De sica. Los 2 niños protagonistas son veteranos de la calle, su edad no se condice con la cantidad de miseria que han vivido. Adultez infantil, pero lejos de resignarse, quedarse a la espera de milagros o entregarse a una salvación intangible, hacen lo que sea necesario para sobrevivir. Están más despiertos que muchos de aquellos que los triplican en edad. En la calle aprendieron los trucos más complejos del hampa, las manías y los caprichos más abstractos de la economía. Observan con suma atención e intentan imitar a los señores de las finanzas, administradores de la muerte de millones. Sueñan lo imposible: comprarse un caballo. Un engaño que le hacen los adultos hará que estos dos pequeños callejeros, Giussepe y Pascuale, terminen encerrados. Veremos todo el trabajo que hace la sociedad y las técnicas de las instituciones disciplinarias sobre los cuerpos (Foucault) de estos niños. A pesar de que la película se ancla en el contexto de la post-segunda guerra mundial en Italia, mirarla hoy no nos aleja de su presente, las escenas del film hierven de actualidad, ya que se repiten cada día en los rancheríos latinoamericanos donde se amontonan de a miles los jóvenes sin futuro. Lo mismo podemos sentenciar a partir de “Tire Die” (1960) del santafecino Fernando Birri, 56 años después de dicho mediometraje se multiplican los niños mendigando ante los trenes del progreso. 
"Tire Die", Fernando Birri, 1956.

“Un condenado a muerte se escapa” (Robert Bresson 1956) transcurre también en una cárcel y nos regala otra derrota a los clichés y sus parodias sobre la marginalidad. El realismo científico de Bresson, su geometría cronometrada, introducida en el ambiente claustrofóbico de la cárcel, dio como resultado un sublime lirismo. Se puede sentir y lamentar el encierro hasta quemar la piel. Otra apuesta valiente, que genera una ruptura en la comodidad y en la pose progresista sobre la cárcel es “Cesar debe Morir” (2012) de los hermanos Taviani. Donde vemos a “Julio César” la obra de Shakespeare, representada por los mismos presos en un formato que se mueve entre el límite de la ficción y el documental. Aunque sabemos que el documental no existe y que como dijo Cristian Metz (1977) “Todos los films son films de ficción”. Lo importante de la película de los Taviani radica en mostrar, a los supuestos monstruos de la sociedad, siendo humanos y realizando una empresa nada fácil: atravesar todos los estados emocionales y ejecutar de una forma muy potente la complejidad que exige Shakespeare para sus personajes teatrales. Si, aunque pocos lo digan o muestren, los presos también sienten, lloran, se frustran, creen, extrañan, aman y pueden ser actores del gran teatro. Si, también pueden ser sutiles, sensuales, románticos, ilusos, poetas. Si, también desparraman sus piernas durante el ocio. Presentándolos objetivamente como personas, se combate a toda esa insistencia publicitaria de caer bajo los flacos estereotipos, que nos imponen a los presos como máquinas de matar y violar. 
Larry Clark se levanta como otro baluarte, una insignia que acomoda al cine en su misión originaria. Un justiciero en nombre de los millones de jóvenes bastardeados por este maldito capitalismo. Cada uno de su films es una proclama, se lo suele valorar por la pubertad y frescura de sus personajes, lo cual es verificable a simple reflejo, pero esa etiqueta es una limosna, frente a los verdaderos tratados sociológicos y políticos que son cada uno de sus trabajos. Wassap Rockers (Larry Clark 2006) sigue a un grupo de jóvenes inmigrantes provenientes de El Salvador, que vagabundean re-territorializando al instante (como los personajes del Neo-realismo italiano según Deleuze) por un pueblo del sur-oeste de Estados Unidos. Lejos del prototipo clásico, con el que el cine hollywoodense acostumbra representar a los jóvenes marginales latinoamericanos, en la película estos son amantes del género punk y del skate. Odian al hip-hop y a los negros del pueblo, y los negros los odian a ellos por no parecerse al modelo básico de centroamericano. Vemos una pequeña guerra entre las mismas minorías discriminadas por la casta blanca. Estos jóvenes salvadoreños son como un colectivo subjetivizado o una subjetividad colectiva. El lema “todos para uno y uno para todos” se ajustaría perfecto con el estilo de vida que llevan. Luego de verlos tocar mucho punk y en los detalles de su cotidianidad, toman la decisión de “ir a pasear” con sus tablas a la zona residencial de Los Ángeles, no tan lejos de su pueblo. Al rato de pisar, ya vemos la humillación que sufren, cuando las miradas de la clase media blanca huelen su procedencia. Un policía intenta arrestarlos y promete deportarlos inmediatamente, se escurren y escapan del uniformado y pasean anárquicamente por Bevery Hills. Caen en una fiesta glamorosa organizada por un artista de élite, quien con eróticos gestos los llevará a recorrer muy gentilmente la lujosa vivienda. En el interior de la misma intentará abusar sexualmente a uno de ellos y se desencadenará la tragedia, metáfora perfecta del encandilamiento y uso perverso de los artistas frente a lo marginal. Pero la escena central de la película es la valiente caricaturización de ese famoso y adorado carnicero llamado Clint Eastwood (en estos días confeso militante de Donald Trump lo que reivindica la postura visionaria de Clark en el film que ya tiene 10 años de antigüedad). Los jóvenes huyen de la fiesta y del pederasta saltando entre las mansiones. 

El más gordito de ellos se cansará y mientras fracasa intentando atravesar una pared bastante alta, es ejecutado por la espalda, con un certero disparo en la nuca, por un personaje idéntico a Clint Eastwood, quien sale por sorpresa de una de las casas, por donde los jóvenes corrían escapándose.


Wassup Rockers (2006).
La frutilla del postre a esta escena revolucionaria es que el encuadre utilizado por Clark es similar al legendario encuadre del western de Sergio Leone. Acá también el fascista Clint es “el pistolero más rápido del oeste”.
 Como no mencionar a la película de Ettore Scola “Feos, sucios y malos”. Por suerte Scola se niega también a hacer pedagogía, no busca ser peronista en su cine, ni tampoco social-demócrata. No propone soluciones mágicas, no intenta adoctrinar con la lastima, ni hace propaganda católica. Nos muestra la belleza del mundo bárbaro y arcaico. Allí entre cuerpos apilados surge sin forzar nada el color. Pasolini lo decía, en los confines de la escala económica más baja, donde el capitalismo o el bienestar liberal son tardíos, sobrevive lo arcaico. Resisten los gestos de la humanidad más primitiva, donde los problemas no se solucionan en un diván, sino con coraje, fuerza y sin mirar hacia atrás, ni hacia adelante, en puro presente del presente, la queja es un privilegio que nadie se puede dar. Donde todo se sabe y nada se caretea. Allí donde la muerte más busca instalarse más se endurecen los cueros, más emerge y brota solitaria la vida. Allí, donde sobrarían motivos para suicidarse casi nadie lo hace. Allí donde todo es incómodo se manifiesta la única esperanza que vale la pena; la que sueña tener todo eso que no tuvo.
Pero los títulos de las películas mencionadas son excepciones y no la regla. A la hora del tratamiento de la marginalidad dos conceptos usurpan la inmensidad de la imagen; show y culpa. Hace unos años atrás en la televisión argentina se emitió un programa llamado “Cárceles” (Endemol, 2007) en el cual en cada capítulo el conductor entrevistaba a distintos presos y los obligaba a que digan que estaban arrepentidos y todos los entrevistados al unísono asentían la cabeza como marionetas fotocopiadas y respondían que por supuesto lo estaban. Hasta lloraban a cámara con un piano melancólico de fondo pidiéndole perdón a la “sociedad”. La hipocresía es que nunca vimos un programa, donde los políticos del neoliberalismo sean obligados a pedir perdón llorando por arrastrar a tantos seres humanos a la esclavitud. Tampoco vemos periodistas o conductores que les pregunten a ellos si están arrepentidos. Nunca nos recuerdan que a la cárcel van solo los pobres que cometen delitos, que los empresarios y políticos corruptos que no roban a particulares sino en simultaneo a poblaciones enteras, nunca pisarán una cárcel, y si la pisan no habitaran los pabellones putrefactos, inundados de enfermedades, hambre, virus, roedores, ausencia de agua, sobre población, etc. Tendrán a su disposición pabellones aislados del resto de la población “común”: los famosos vips, adonde las condiciones de detención, comida y los beneficios son mucho mejores.
O también ese programa llamado policías en acción, donde la banalización de la desigualdad es más explícita. Allí es bien claro que con la sangre misma que chorrea de la realidad se puede montar un espectáculo que genere amplios ingresos (Endemol es la productora también, una empresa que podríamos a esta altura llamar la multinacional del moralismo bizarro sobre los pobres). “En la vida real nadie dice que le gustan los policías pero amamos las películas policiales” dice Godard. Las numerosas penurias de las villas miseria argentinas son entreveradas entre los cimientos del formato show. El pesado gris del desamparo se transforma en una sátira forzada, puertas precarias que estallan al ritmo del pop, las pocilgas del subdesarrollo transformadas en comedia, a veces hasta con el fondo de las torpes carcajadas habituales de las tiras norteamericanas. Todo vale si total los pobres no saben quejarse y serán encerrados si llegan a reclamar y quienes los encierren serán los policías, provenientes de la misma clase social. Vemos en cámara como se entra a la villa de cacería al estilo del film “La Regla del Juego” (Jean Renoir, 1939), con la diferencia que los conejos esta vez son humanos, aquellos bautizados por la doxa sirva como negros de mierda. Pero la misma noche después de los toscos allanamientos hay familias enteras de la villa alienadas a mirar este tipo de programas televisivos. El plan se cumple con precisión quirúrgica. Los pobres se ríen de los chistes que hacen sobre ellos. Los mismos pobres sienten vergüenza de su condición, aceptan que merecen ser pasteurizados con la ley por el solo hecho de ser pobres. Se naturaliza en el prime time de la TV que hay un sector de la población que no tiene derechos y merece ser castigado. Se le señala con símbolos grandes a la sociedad quiénes son los malos. El cine y la televisión son más eficaces que el pizarrón escolar para la moral dominante. Y a la hora del examen que comprueba el nivel de racismo, casi ningún ciudadano desaprueba.
Loic Wacquant.
También resulta vomitivo el estilo de una serie como Prison Break (2005), reciclando a la cárcel bajo el género de la ciencia ficción. Cuanta hipocresía pornográfica del país adonde hay hasta un mercado de prisiones, donde muchas cárceles son privadas, explotadas comercialmente y los presos están obligados a trabajar sin goce de sueldo para grandes empresas (Loic Wacquant). De eso ni una sola reflexión en la serie, todo es acción, aventura y cuento de hadas. Es para destacar, el esfuerzo de la maquinaria del entretenimiento en colocar constantemente en la vidriera productos que nos impidan pensar en profundidad los porqués de la existencia de la cárcel, la inseguridad, la marginalidad, etc. Quieren que veamos a los pobres como un objeto de estudio. Como una pieza arqueológica que inspira las loas a la civilización. Como el hueco adonde depositar el semen de la corrección política, siempre excitado ante los grupos sociales que considere pasivos y necesitados de su ayuda divina. 
Es hora de que el cine vuelva a ser digestivo y no tan solo triturador gástrico. Estamos obesos de clichés. Pero el mismo cine nos curará el empacho. Aplastará el monumento que se ha edificado a los directores enmascarados de mediocre realismo al filmar una villa o una cárcel. Vivimos saturados de películas y series que nos alimentan hasta la gula todos los prejuicios más rústicos y los estereotipos más groseros sobre los pobres. Estamos cansados de ese cine que hace ver para no ver, que hace películas (o series de TV) con la miseria material (perceptible para todos) con los ojos del espectáculo y del capitalismo oriental. Ese que sincroniza sus mantras al ritmo del “el que quiere puede”. La práctica del yoga sobre una fashion colchoneta de cadáveres y hambrientos sobrevivientes.


jueves, 15 de septiembre de 2016

La sintaxis olvidada del Yonpa

¿Qué onda guacho?
¿Cuál fue?
¿Quién bardió?
Decime que lo sacamos pa afuera al minuto
sin mono nada
o lo capiamo al toke
nos vemo en disney
mal ahí ñeri re pestañaste
pinchaste el salva con las garras
el lenguaje de la calle
brilla más que un diamante
tu memoria resplandece de tormentas
¿cómo que andas mendigando cariño a los burgueses?
¿como que te quebraron si yo te vi mover la rama?
teniendo una riqueza que abarca todo el alma
te avergüenza de repente comerte una sola ese
te esterilizaron los progres
y ahora se la colgas a tu rancho
te sentís sarpado con los pibes
pero chupas las suelas del opresor
allá adentro eras re gaucho
te hamacabas con la lanza y el poncho
y acá afuera con los chetos sos alto chatrán
escondes el tesoro que viviste en los buzones
te extraña la esencia de las chapas,
te reclama el aroma de los pasillos
estas re ajilado ojalá te pongas pillo
que tu dolor no lo buscaste
sino que salda
las cuentas que no cierran.

jueves, 8 de septiembre de 2016

De la extensión y otros atributos

Movimiento y repetición
intensidad que desintegra
un accidente del alma
que nos ahoga de amor
más allá del bien y del mal
algo que se eleva y no al cielo
haciendo posible
negar el grito
que maldice al verano por su calor
que destierra al invierno por su frío
que odia a la primavera por sus flores
que maltrata al otoño por su indecisión
suspirando errores
soñando borrar el pasado
trepando hacia los arboles del estable caos
acá en estas calles
donde mi alma es nómada.

martes, 6 de septiembre de 2016

Esa danza que disfruta salpicar sangre.

Muchos cuerpos bailan 
en el carnaval de la mano dura,
en ese baile nadie se inhibe
es la danza que disfruta salpicar sangre 
que experimenta el éxtasis en la vigilancia y el castigo.
En esta y todas las semanas
mataron a 3 pibes acá en la villa donde vivo
(3 negros de mierda según la doxa sierva)
todos amigos que regalaron su testimonio
a esta quietud que ronda en la muerte...
escribieron en ¿Todo Piola?
han actuado en mis películas,
ninguno superaba los 18 años.
Como acostumbra el espesor de la historia
la burguesía no quiere que los pobres
sean mano de obra en el arte,
a lo sumo decorado,
garantía de carreras y profesiones
a lo sumo un arte que reproduzca
la moral de la eterna desigualdad
a lo sumo será objeto exótico
a retratar por otras manos
debe sentir culpa por ser pobre,
el es el dueño absoluto de las escobas
el que justifica el sueldo de muchos periodistas
a lo sumo debe custodiar orgullo las posesiones
que nunca serán suyas,
agradecer lamiendo pies las migajas
que consiga en alguna limpieza de conciencia,
en alguna caridad aleatoria.
Mis 27 años de vida fueron de muerte.
Y seguirán muriendo. Mi temple no se perturba.
Sobre las ruinas del futuro
se construye un sólido presente.
Las muertes se multiplican
corazones reducidos a una estadística
el resultado es la ausencia del amor
hay muertes que generan "debate"
y otras que no
jerarquía nupcial, el mercado hasta en la morgue
hasta en los gusanos de tu cuerpo
se manifiesta la lucha de clases.
las muertes de los pobres son ejemplificadoras,
ejecutoras de justicia, merecidas y partes del karma
el que quiere puede, decía Mussolini eufórico y rabioso
matar al enemigo de las villas
pastilla aliviadora para el cáncer de la indiferencia
-¿Mañana vuelve el sol?
-Dicen que si.
-Entonces es posible otro valle.
Una valle sin Mussolinis explícitos ni moleculares.


lunes, 8 de agosto de 2016

Sobre el futuro

Mañana históricamente reviviremos en la moda
nos rasparemos la rodilla corriendo a cerrar la jaula
nos pincharemos el dedo al cerrar el candado
bailaremos una vanguardista danza a-política
hasta erosionar los huesos del éxito
nuestra voz representará discursos blindados
bendecidos por la secta que escribe los triunfos
mientras en la esquina dos hombres 
pelearán por algo
y los expedientes seguirán empachados
de clasificados hermanos gemelos
dirá un vecino frente a su semejante;
mirá el auto que me compré
es más lindo que el tuyo.
Se seguirá acusando a los supuestamente locos de violentos
se los seguirá hacinando 
en nombre de nosotros los de afuera
el 80% de las personas encerradas en psiquiátricos
son verdaderos poetas
es decir, seres incapacitados para permitir la realidad
solo el 20% presenta actitudes violentas
se llaman “psiquiatras”, enfermeros y visita.

martes, 5 de julio de 2016

Ridiculez atemporal.

hay que cuidarse 
deambula impune el horror
ahí vienen esos hombres sin ser
bestias inanimadas
corazones sin rojo
se pasean triunfantes por los sueños 

es la hora del silencio
ansioso el dolor se desparrama por las calles
el pueblo empobrecido
embrutecido y lubricado
se aferra a los dioses más ingenuos

el amor se resiste a caminar
los rostros empiezan a perder su arco iris
se quiebran las nubes y el sol
se adorna con cartón al espíritu

así es, será, y quiere ser la historia
levantaremos bellas estatuas
a los inviernos más elegantes
salvajes fríos que siembran el miedo 

mentira necesaria y obscena
hipócritas astutos y profundos
injusticias pornográficas
de un poder político voyeur

rostros reverso del ayer
relevo sistemático 
de la gran cultura.

sábado, 11 de junio de 2016

Miomorfos de la familia Muridae.


De las cloacas de nuestro orden 
parten las ratas a sembrar el terror
un puñado de roedores con estricta vestimenta 
atormenta a un país entero
desintegran la armonía de colores
donde trabajan y almuerzan 
esas rocas con piel que se presentan 
como buenos padres e irrepetibles hijos
ese bicho perfecto que no bebe de la lluvia
Se linchan pibes chorros pero nunca violadores 
empresarios y/o políticos corruptos
se pone en el muro de Facebook me robaron el celular
pero nunca me robaron la vida al nacer
menos cárcel y más muerte para los pibes chorros
pero nunca para esos 
que sobre la farsa institucional
edifican su trayectoria
y las masas no son inocentes
son cómplices y reproductoras, 
látigo y espalda del presente modelo judicial.
Una desesperada necesidad 
de hallar un culpable lejos de nuestro espejo
afeitados dicen que los malos son los pibes chorros
otros barbudos  dicen que los malos son los policías
los periodistas dicen los malos son los demás
los linyeras dicen los malos somos todos
tener algo para decir pareciera el ideal
tener algo para hacer es sumergirse en el delirio
es más fácil ir a una marcha con un cartel
que modificar en algo nuestros hábitos diarios
temblamos de solo pensar en un mundo sin privilegios
pocos se atreven a declararse responsable 
hasta que ese día no llegue seguiremos deambulando 
en estas tinieblas iluminadas
tratando al sol como si fuera una lámpara.

viernes, 29 de abril de 2016

Desconfianza


¿Y si me pongo a gritar y no te bailo el olvido?
¿ Y si te niego el licor que embriaga las ideas?
¿Y si te escupo eso de uno en un millón?
¿Y si mi presencia inquieta todos tus planes?
¿Y si mi corazón vomita todo tu veneno?
¿Y si no me matás y quedo en eterna agonía?
¿Y si te devuelvo con abrazos todas tus piñas?
¿Y si mis odios no te tienen en su lista?
¿Y si me recibo de irreversible?
¿Y cuando el premio ya no sea el castigo?
¿Y qué onda si soy un caso muy extraño?
¿Y qué onda si estoy orgulloso de tu desprecio?
¿Y si lo más inspirador fuera tu desconfianza?
¿Y qué onda si mis preguntas sorprenden también a mi pasado?

martes, 12 de abril de 2016

Trailer de "Atenas".

¿Puede una voluntad aplastar la sospecha antropológica?
¿Puede el deseo inventarse un camino?
¿Puede una ilusión derrotar al destino?
¿Es posible fugarse del sótano del mundo?
¿Deja el hombre a la mujer soñar?
¿Qué lugar tienen los sueños femeninos
en una realidad esclavizada por la lujuria masculina?
¿No es una pesadilla si además de mujer
naciste pobre y recién saliste de la cárcel?

"Atenas", es el nombre de mi tercera película, les comparto el primer adelanto.
Muchas Gracias por mirar y compartir.
Trailer de "ATENAS"

jueves, 7 de abril de 2016

La propuesta.

y me proponen la muerte
y me convidan violencia
y me baño en mis nervios
y todo me cuesta
y todo me ahoga
y me proponen la muerte
y cuando intento descansar aparece el vacío
y me atormentan las pesadillas
y me esclaviza el insomnio
y vuelve el amanecer
y trabajadores sociales
y vasallos judiciales
y los siervos del periodismo
y todos los tiranos de etiqueta
me remarcan que soy un expediente
¡y yo no quiero ser un expediente!
¡y ya me cansé de ser un expediente!
y ahí vienen los mareos
y mis pulmones quieren callarse
y mi corazón quiere dormirse
y despertarse en el paraíso
y el beneficio de la duda
me obliga a seguir con vida
y vuelve la sociedad
y su hormiguero de mentiras
y me proponen la muerte
y me aferro a mi locura
y así me salvo al menos un rato
y me resigno a mi soledad
y me consuelo con sus besos invisibles
y juego a superarme pero siempre pierdo
y me grito ¡cansado estoy de la soledad!
y me rodean mis fantasmas
y me invitan a bailar en su ritual
y atiendo una llamada
y me proponen la muerte
y les digo que no
y me vuelven a llamar
y les digo que no y rompo el teléfono
y suena el timbre
y no la atiendo porque sé quién es
es la muerte
y pongo canciones
y me hundo en mi interior
y solo ahí… experimento tímida calma
hasta que aparecen los mismos de siempre
(jueces, fiscales, formales, profesionales)
y me proponen la muerte
y te propongo la muerte
y nos proponen la muerte.

miércoles, 6 de abril de 2016

Tan celestiales y tan soberbios.

Ya no quedan ojos que miren hacia allá…
al fondo del horizonte
hoy nos sumergimos felices en ese mar infinito de cables desmenuzados
¡ya no hay más cuerpos!
¡hay personas que hablan en lenguaje de cajero automático!
orgullosos de su tecnología torturan y amputan al tiempo
una vida sin vida se reproduce incesante con semen químico
sus besos no tienen volts, son átomos en agonía
moléculas sin brillo y plaquetas partidas
circuitos sin fuerza, lámparas sin reacción
transmiten por banda ancha el miedo al amor
contagian por mail la obligación del egoísmo
a través de los satélites expanden su metafísica militar
y así similares marchan, cuadriculados caminan
exactos en su forma de ser
regulados a través de macizos dispositivos
ríen de los mismos chistes
lloran sobre una idéntica nostalgia
no se trata de ninguna alienación
ni de una humanidad robotizada
¡Hoy la esclavitud es voluntaria!
ser esclavo te da prestigio
y te inunda los días de amigos
nadie vive sin ir al doctor…
dicen que eso sería la soledad o la muerte...
nadie se anima a que no haya intercesores en la conversación con los dioses...
¡Cuando muchos de los dioses murieron esperando un mensaje de nosotros!
¡No tenemos generosidad y la compasión se hace por deber!
¡No hay nobles caballeros, la elegancia dejó de ser un refugio!
somos esta especie maligna… y tan horriblemente bella
estos organismos tan celestiales y tan soberbios
pero debemos saber algo
la verdad no se eyacula
la verdad no se reproduce
la verdad no nació
la verdad no muere.

lunes, 4 de abril de 2016

Diferencias invisibles

¿Qué es la realidad?
¿Qué es lo real?

¿En que se parecen la realidad y lo real?
¿Acaso son una pareja?

¿O hay un ahora donde purifican al después?
¿Es mañana cuando diseñaron al ayer?

¿Las manos del presente no se pinchan
con las escamas del pasado?

¡Lo real! ¿la realidad?
¿Qué diferencias invisibles habitan
en el velo imperceptible de su sustancia?

La realidad es que estoy preso, en una cárcel.
Lo real es que soy libre demasiado libre.

La realidad dice que hay inseguridad
Lo real grita que la violencia es consecuencia
de la exclusión, de la marginación, de mentir.

La realidad es que nos quejamos de que todo es una mierda.
Lo real es que somos la especie más fácil de domar.

La realidad vive sometida a cirugías plásticas.
Lo real es eso que no puede ocultar ningún maquillaje.

La realidad puede comprarse... o venderse.
Lo real no tiene precio vive en un mundo donde el dinero no vale.

La realidad tiene un Dios, tiene leyes, trabajo y vacaciones.
Lo real quisiera rebelarse pero la realidad lo metería preso.

La realidad tiene responsabilidades, horarios y un estado.
Lo real tiene un corazón, sentimientos y manos que dibujan.

jueves, 24 de marzo de 2016

Los desaparecidos son como estrellas.

Los desaparecidos son como estrellas
que guían a aquellos
que para caminar no necesitan una brújula
sino tan solo mirar al cielo.

Ni todas las canciones del mundo
ni la reunion de todos los poemas
ni todos los colores abrazados en el mismo cuadro
podrán borrar la huella del horror.

Ese río ahí
al que la ciudad le da la espalda
se hizo con lagrimas de agonía
de adolescentes torturados por el delito más bello
soñar un día con dos gramos más de justicia

ese rio ahi
se tragó los cuerpos
de los obreros empujados a protagonizar
cuentos de terror que no imaginó
ni el arquitecto del infierno

se renovaron los limites de la monstruosidad
no dudaron en aplaudir las torturas
en justificar con cristo a los bebes robados
en secreto bailaron
el carnaval de la muerte
simularon estar sordos
cuando los gritos de desgarro
quebraban al viento.

almas con nata aun sienten nostalgia
de esos macabros y eternos años
pobres de ellos que con sobredosis de fealdad
reducen a piedra y obediencia
todo el ingenio humano
pobres de esos
que sueñan un jardín donde los pájaros no canten
sino repitan al unisono;
¡si señor!
¡si señor!
¡si señor!

domingo, 13 de marzo de 2016

Un triunfo de la democracia.

se quejan y sobra trabajo para los negros de mierda
aumenta al infinito la demanda de vigilantes
cada dia abren miles de nuevas garitas
vienen a cuidar el cemento de nuestro valle

en el mismo instante del amanecer se despierta
la sumisa caravana de albañiles y cartoneros
y ese nuevo ejército de sombras
guardianes del modelo familiar moderno
que orgulloso saldrá a cazar pibes chorros

no se pueden quejar los negros de mierda
si quieren trabajo ahí lo tienen
luego de un leve formulario
los aguarda el puesto en la policía local

la batalla contra el delito ya está ganada
casi todos los villeros van en camino
a terminar como custodios del capital

¿y en el futuro de donde saldrán los albañiles?
¿de quién hablará el simulador del noticiero?
¿de quienes se burlará la gente los viernes a la noche?
¿a quién evangelizará el trabajador social?
¿quienes edificarán y luego habitarán las cárceles?
¿con quién lavará culpas el artista?







lunes, 7 de marzo de 2016

A los que nos llenan el inventario ontológico.

Ha cambiado el sabor de la balas
ayer tenían el disfraz de Keynes
hoy volvió el perfume de Ricardo.

Pero siempre fue similar
el ritmo sexual del plomo,
su polígono de tiro se enciende
según el aroma de las pieles.

la muerte garcha todos los días
tiene un orgasmo en cada queja
su libido arde en la resignación.

No estamos dormidos ni tristes
si la mayoría anda sonriente por la vida
y se la pasa hablando, bebiendo y bailando
con la agenda completa.

Y si estamos muertos
nadie admite su cadáver
no se trata de despertar
si todos andan super despiertos
nadie dice que no sueña
nadie se ríe del curriculum
ni se come el documento.

En esta selva de fibra óptica
el amor aun no fue inventado.
La policía es lo más suave
frente a esa oscura pared
escondida en el periodismo.

Esos que nos imponen la receta para sufrir
y nos llenan el inventario ontológico
eso que en nombre de la política
ridiculizan la política.

Los vestidos mejor diseñados
los atletas más veloces y bizarros
no rinden cuentas al espejo
y de ellos es la religión.

Creadores del criterio publicitario
deciden el futuro de la materia
por lo tanto;
¿Cual será la nueva bastilla a incendiar?



jueves, 3 de marzo de 2016

A mi parte cobarde

a ese lugar mío refugio de todos
menos de mi tristeza
a esa voluntaria fatiga
y devenir mendigo
sueños inválidos
ahí donde soy
la resignación de no verme 
y aceptar mis desechos

dentro mio habita un sol sin calor
una luna sin noche
un látigo sin dios
las rejas me dejaron los ojos así
de agrios

y sin lo agrio
¿qué sentido tendría la dulzura?

¿qué sería del mar sin la sal?
¿qué sería del hombre sin los pecados?
¿qué sería de los pecados sin el hombre?

a esa parte de mí ya destruida
y sin albañiles
amante de las madrugadas
pero que nunca llenan el tiempo

un camino sin luces en el horizonte
sin hospital para dejarse morir
sin religión 
para fantasear resurrección. 

sábado, 27 de febrero de 2016

El desprecio escondido (Apuntes coyunturales)


“Fenómenos como Le pen son más bien desfavorables para la derecha (…) De nada sirve asustarse. Quedaron lejos los tiempos donde la democracia liberal era la menopausia de las sociedades occidentales y el fascismo su demonio de mediodía. Las democracias han entrado en una especie de senil de la tercera edad, ya no tienen suficiente energía para suscitar un enemigo interior poderoso como lo era el fascismo mítico (…) Le Pen no es más que un eczema o un ave de corral desollada, que, mucho más que su propia fuerza demuestra la debilidad intrínseca de todos los sistemas públicos actuales(...) Solo quedan unas masas fluidas y silenciosas, ecuaciones variables de los sondeos, objetos de test perpetuos (…) Todos los representantes (partidos, sindicatos) se sirven de una supuesta exigencia de las masas para escapar a la política”
(Jean Baudrillard “La izquierda divina”)


“Cuanto más poder se le da al monarca 

tanto más fácilmente puede pasar a otro ese derecho” (Spinoza, “Tratado Político”)

La tragedia se repite cuando el guion es el mismo, los personajes y lugares también. Nuestras emociones dependen de lo que haga la casta política, lloramos y reímos según las decisiones que toma una familia cosmopolita, que juega a los celos y que todo lo que hace en sus oficinas es por despecho o endorfinas. Donde pocos de esa casta viven acordes a sus manifiestos, que se refugian atrás de la palabra pueblo, y dicen ser su necesarios representantes, porque según ellos, el pueblo no sabe hablar por sí mismo, es torpe y esquizofrénico. Por eso un día es tratado como redentor y el otro como psicópata.
Donde el pobre jamás ocupará un cargo político relevante, y a lo sumo como si fuera un milagro será asistente o puntero de algún diputado, concejal o ministro. Una sociedad de 40 millones de habitantes y 3 millones cuadrados de superficie atormentada por un escaso puñado de pibes chorros, una sociedad que hoy renueva su sed de sangre. Que mantiene y cuida como a un dios la nostalgia por la última dictadura militar.
Y quienes enfrentan a los inquisidores son solo falsos profetas. Que en público lloran por las injusticias pero en privado pretenden de los pobres obediencia debida y masajes en la espalda. Ahora ellos dicen que por culpa de los pobres se perdió la última elección presidencial. Hasta ayer esos pobres eran las masas iluminadas, la villa era el territorio donde se forja un verdadero militante, ahí donde nacen las bases de la movilización, el pobre era ese otro por el que la patria es, pero que hoy es aquel por el que la patria no será.
Ahora dicen que se jodan esos negros de mierda desagradecidos con todo lo que hicimos. Ayer eran el objeto de la lírica revolucionaria, hoy son el sujeto responsable del oscuro cambio. Que histérica es esa sensibilidad que dice amar a los pobres y ante la mínima adversidad los pasa a odiar, o algo peor, a despreciarlos desde una postura arrogante y con gestos de superioridad, que se atribuye todo el poder de dar órdenes desde un trono supuestamente obtenido por los kilómetros de barro pateado en la militancia orgánica.
Esa perfecta síntesis moderna, esa nueva herramienta antropológica llamada Facebook es una de las evidencias materiales de mis dichos. Los días posteriores a las últimas contiendas presidenciales uno se cansaba de leer comentarios de estrictos militantes o ciudadanos “comunes” con afinidad partidaria al último gobierno, que arrancándose las vestiduras en feroces movimientos, exponían rabiosos su bronca hacia los sectores populares que votaron a Mauricio Macri, dando por hecho que las elecciones se perdieron por la ignorancia de dichos sectores. Alegando que los negros como de costumbre no saben votar, que eligieron consientes al diablo como presidente, que ya van a ver por eso los castigos que les impondrá el destino.
Quejándose de ¿Por qué nos hicieron esto a nosotros que hicimos tanto por ustedes? Sin tener la certeza de que el voto de los pobres haya sido la causa determinante para la victoria de lo que es el conglomerado conservador más fuerte del espectro político argentino, muchos igual salieron inmediatamente a culpar a estos por la derrota.
Ahora bien, como habitante de una villa miseria puedo decir que es verdad que hubo muchos vecinos de aquí que se inclinaron hacia la fórmula del PRO, y obviamente es llamativo como un pobre puede votar a alguien que no proviene de su clase, o como un trabajador puede votar a un empresario, pero fueron solamente algunos casos. En los días previos al balotaje presidencial presencié en el barrio una actividad política como nunca antes. Los vecinos mismos debatiendo con una pasión novedosa para sus propias vidas. Los más inquietos y eufóricos eran aquellos que poseen un almacén, un pequeño negocio de ropa, una verdulería, etc. Esos que en estos últimos años experimentaron un leve pero constante crecimiento económico a partir de las medidas que potenciaron el consumo interno y el trabajo. Sacando conclusiones desde el puro sentido común del bolsillo, sabiendo que hoy por la villa se ven un montón de autos nuevos o usados, como un síntoma o un símbolo de cierta época económica en sudamericana, una época que siguió siendo capitalista pero con con distintos gestos de piedad roosveltiana. Por dicha razón, los vecinos villeros quizás no convencidos ni contentos, mucho menos orgullosos, pero hablaban de votar a Scioli, aunque sea un político que como gobernador ni siquiera jugo a hacerse el popular, y que iba a los barrios solo a dar conferencias de prensa en medio de operativos policiales y que pocas veces se lo vio demostrando empatía hacia los sectores vulnerables. Recién en campaña y seguramente por recomendación de sus asesores de marketing, montó un personaje al que no le molesta el olor de las masas, un método que repiten y repetirán hasta el infinito de los tiempos todos los políticos en la previa de una elección, cualquiera sea su atributo partidario.
La historia no es lineal y miren si esta época no será políticamente nueva que hasta la derecha debe simularse y mostrarse populosa. Pero entonces si en los barrios pobres la fórmula del PRO en su mayoría fue rechazada y los pobres optaron por el peronismo representado por Scioli, ¿Por qué muchos militantes clase media eligieron ante todo y como primera reacción enojarse con los pobres que según ellos votaron mal? Y si así hubiese sido verdad que Macri haya sacado el 100% de los votos en cada villa miseria ¿Cómo es que tan rápidamente esas multitudes que hasta ayer eran hermanas hoy son consideradas enemigas? ¿Quiere decir que esa aparente sensibilidad y supuesto amor hacía la clase baja dependía solo de una elección? ¿Qué detrás del envase de popular había una sospecha antropológica de la capacidad intelectual de los pobres? ¿Como si tuvieran la certeza de que estos están incapacitados intelectualmente o limitados neurológicamente a comprender los problemas de su sociedad?
En ridículo nuestro catálogo racional, los pobres siguen siendo tratados y/o se siguen dejando tratar como bestias encontradas en la selva y traídas a la ciudad, que poseen diversos rasgos humanos pero que necesitan, por el bien común, ser controlados e higienizados moralmente, moldeados como hace un alfarero al acariciar su jarro. Considerado una barata mercancía, un material descartable que sirve para reciclar como objeto de discurso progresista o como tesis para finalizar una carrera universitaria. La derrota electoral fue la gran excusa para que muchos que usan el disfraz de rebelde a donde van, puedan desahogar todo su racismo que venían tragándose por conveniencia.
Resulta intolerable la hipocresía de esos que ahora lloran por idénticos hechos que antes veían pero callaban, son igual a los verdugos que denuncian esos que actúan de abejas holgazanas como si recién lograran darse cuenta de que la policía, la gendarmería o la prefectura reprimen e inundan de balazos a los morochos, incluido niños y ancianos. Cosas que suceden a diario en la villas desde que tengo uso de razón y nací en el año 1989. Al día de hoy ya viví desde acá (salvo mi estadía en prisión desde el 2005 al 2010) a 4 gobiernos de expresiones políticas distintas; el neoliberalismo erótico, carismático  y polígamo de Menem, el neoliberalismo alianzistico hipnótico y aburrido de De La Rua, el neoliberalismo magnánimo o intento de peronismo romantico de los Kirchner, y el neoliberalismo fashion, resentido y eficaz actual de MM. 
Todos coinciden aunque no quieran en que conciben a pobres como la prueba piloto de los experimentos de la represión y el control social. Lo que da vergüenza ajena es que muchos ahora se hagan los que lloran por la forma que son reprimidos los villeros y antes elegían callar y muchos hasta negar estos hechos.
El kirchnerismo fue y es completamente o en sus máximas figuras representativas blanco-clase media y a diferencia del primer peronismo no cuenta con un bárbaro mito fundacional. Néstor no fue proyectado como líder de masas por la barbarie de los cabecitas negras descalzos en las fuentes de plaza de Mayo, ese grasoso hecho simbólico que inaugura nada menos que una nueva era en la historia argentina. Cuando fueron las elecciones del 2003 ya había pasado mucho tiempo del argentinazo cacerolo-piquetero del 2001 y Néstor Kirchner no era ni siquiera conocido por arriba en el imaginario popular, a diferencia de Perón que ya desde su cargo como Secretario de Trabajo fue tomando varias medidas a favor de los trabajadores, que le hicieron ir ganando la simpatía plebeya, de los sindicatos y hasta de algunos elementos del anarquismo, numerosos en esos tiempos, borrados curiosamente en la inmediatez de esos años. Ya que como se sabe tales políticas tomadas por Perón fueron una gran novedad para la historia concreta de nuestro país: Por primera vez el trabajador empezó a ser reivindicado y considerado sujeto con derechos.
50 años tardo en volver esa roosveltiana filosofía del progreso material para las mayorías. La singularidad más interesante del kirchnerismo a mi entender fue la aguda e inesperada apertura de la memoria sobre la ultima dictadura militar, el obligarnos a debates populosos si pero necesarios siempre. A sacarle un poco la modorra a una brutalidad en nuestro pueblo que parecía eterna.Fue durante al kirchnerismo que se pudo sacar del sótano de la tortura a lo que aconteció en esos años, sino aun la versión oficial seguiría siendo la del manual kapeluz, que no mencionaba ni siquiera a los desaparecidos, mucho menos al secuestro de bebes, o las violaciones y mutilaciones sufridas en esos años hasta por muchos pre-adolecentes. Ningún pueblo que se proclame civilizado puede esconder una barbarie y carnaval de muerte de tanta magnitud como la sucedida entre 1976 y 1983, aunque sean muchos los que aun justifican y hasta celebran ese delirio.
Nadie esconde el agradecimiento por todo lo bien hecho, pero si es en cuestión de ideales los de estos años son muy diferentes a los sueños y a la ética de esa generación dorada, que no conocía la fatiga y que soñaba con jamás burocratizarse. Al kirchnerismo le faltó épica y mística, pero tampoco tenía con que construirlas, pocos de los que hoy se nos ofrecen como líderes tienen una vida lejos de la vulgaridad del lujo, al revés de esos votos de pobreza y humildad obligatorios que tenían los setentistas. Hoy no hay líderes que despierten pasión. De la juventud se ha hablado mucho, pero no hay figuras jóvenes que generen un estruendo emocional y conmuevan a las masas, no se ven cuadros políticos que hagan arder la fibra del campo popular. Y no hay que confundir el aplauso obligado del kirchnerismo con los dispositivos orgánicos que reinaban en las organizaciones de los 70, porque no todo verticalismo es igual a otro.
Aquel al que algo le duele lo injusto sabe apreciar que la famosa movilidad ascendente es mejor que todo tipo de ajuste, que gente comiendo lo que quiera, es mejor que personas comiendo lo que haya o no comiendo. Que es mejor gente con trabajo a la desocupación masiva. Pero hasta el mejor peronismo sigue siendo capitalismo. Y si hay capitalismo se reproducirá hasta inconscientemente una forma precisa de vida que siempre hará desear más.
Donde los pobres si consiguen empleo es siempre dentro de un acotado repertorio de labores.El peronismo, ante mi mirada es un capitalismo camaleón, su color cambia sin césar. La ganancia de los dueños de la propiedad privada, los bancos y corporaciones es mayor que normalmente pero se intenta domar esa normalidad obligado a los dueños de la pelota a dar una limosna en la misa de las masas. Y vale agradecerle al peronismo su honestidad desde el origen mismo, Perón nunca mintió en eso, a muchos nos gustaría creer que el peronismo es un movimiento revolucionario pero cada vez queda más en claro que es o se transformó en un partido político funcional a la democracia liberal. Quizás en una época de la historia el solo nombrarlo atraía espíritus libertarios, pero hoy lo que hay como grandes figuras que representan al peronismo es una banda de monigotes feudales, desbordados por la adicción al dinero, y bastante propensos a ejercer la mano dura en sus cargos como intendentes o gobernadores. Tal quedó evidenciado con la adhesión de la mayoría de los gobernadores peronistas al famoso protocolo represivo anti piquetes de Patricia Bulrich. Unos escasos días posteriores a las elecciones se escuchaba a uno de los grandes referentes del PRO, Federico Pinedo, decir “que el peronismo iba ser muy importante para que ellos sostengan su gobernabilidad” es decir dialéctica hegeliana pura; la derecha no es “sin” el peronismo, el peronismo no es “sin” la derecha.
Obviamente pasaron muchas cosas en el medio entre el arresto de Perón, el 17 de Octubre de 1945, la formación del partido justicialista, etc y el hoy. Hubo un rio de sangre donde se escondieron a miles de muertos. Y cuesta aceptar que ese río de sangre haya desembocado en el mar conservador que es lo que el peronismo terminó siendo, y que no fue por el simple resultado de hechos aislados, de accidentes imprevistos como Menem. El que revisa la historia encuentra que desde sus principios el peronismo tiene como emblema alcanzar el objetivo de generar una burguesía nacional a través del fortalecimiento de una industria nacional, un país con “capitalistas de acá”, “Una patria de capitalistas” Que "generen" la riqueza y la distribuyan, que se animen a la reducción de las importaciones, que potencian el crecimiento del mercado interno, etc. Al peronismo le aterra la sola fotografía de una sociedad sin clases, y ese no es el problema, cada partido con su doctrina, el problema es que nos quieran imponer al peronismo como el único canal posible de organización y resistencia, porque entonces ¿quiénes serían la vanguardia iluminada, esa que vive aunque sea un poco como grita en sus discursos? ¿Qué tiene que ver la sensibilidad de un militante con el cristianismo policíaco de Scioli, Espinoza, Urtubey, Gioja, Insfran, (por nombrar a los peronistas más famosos y televisados por ende votados) o ¿qué tiene que ver la disciplina de un militante que un sábado a la mañana va a las villas conmovido a alfabetizar, con la cómoda silla de la burocracia a la que se aferraron miles en estos últimos años?
Es que el número de militantes reales, sensibles y coherentes, es insignificante frente a la cantidad de seudos militantes que se meten en la política como si lo hicieran a un partido de fútbol o como en una carrera de triunfo personal. Hoy esos mismos lloran porque el mercado cambió de gerente y sus pautas de convivencia, pero niegan que dueño del mercado siempre fue el mismo. El peronismo nunca se propuso alterar ningún orden financiero, ya en sus raíces filosóficas no hay ni siquiera la sugerencia de que en algún momento de la historia se debe abolir la comodidad en la que vive tanto el pequeño-mediano y gran burgués, siempre a costa de la incomodidad de los cabecitas negras. Maldecir al capitalismo ni siquiera es parte de su  simbólogía, salvo la frase de su marcha musical donde dice “combatiendo al capital”, pero que en los hechos quedó claro que nunca lo combatió sino que a lo sumo lo pasteurizó. Porque un mundo sin clases sociales implicaría mucha demanda de subjetividad, mucho aporte real de cada sujeto con sus actos más que con sus dichos, más trabajo artesanal que mental, mucha mano de obra física y no tan cognitiva, y el pequeño o gran burgués, multiplicado a miles por el peronismo (sabido es que es parte de su tragedia, incrementar la clase media que luego lo sepulta para posteriormente exhumarlo y revivir el cadáver) sabe trabajar a lo sumo con su cerebro, los trabajos que requieren esfuerzo físico tienen dueños claros y si el burgués es bueno, como cuando es peronista, le pagará a su siervo en blanco, y si no es peronista le pagará poco o nada o lo despedirá, con latigazo incluido y el esclavo hasta deberá agradecer por esto.
Las grandes opciones del menú político argentino de hoy producen acidez  antes de elegir comer. Solo hay dos opciones en la carta; derecha moderada y democrática, (Peronismo a lo Scioli o derecha corajuda y atrevida, es decir la alianza PRO-Frente Renovador) y una vez que terminamos de comer hay que decir que fue la comida más rica de nuestras vidas. No hay bebida, no hay postre, y la receta del comunismo que ni se mencione porque nadie sabe cocinarla ni sabe cuáles son los ingredientes, porque es algo lógicamente imposible y uno es abstracto, ridículo o resentido solo con invocar su leyenda, porque según dicen es una idea muy linda desde la utopía pero irrealizable en la vida real. Yo prefiero vivir bajo el hechizo de una utopía irrealizable como la del comunismo que conformarme con la utopía de las clases sociales conciliadas y en armonía que propone el peronismo, que el rico siga feliz en su lugar, que el pequeño burgués siga alquilando pero teniendo la herencia de la casita que le dejan sus padres cuando se mueran.
Cada uno elige su sueño, yo con el mío duermo feliz y sin ayuda de la ciencia. Y capitalistas somos todos, consumimos y estamos dentro de este sistema, pero somos pocos los que estaríamos de acuerdo y preparados en despojarnos de la comodidad para vivir en un mundo sin shoppings, donde no exista un palacio a dos centímetros del hambre, donde haya que comer lo justo y necesario si es en beneficio de erradicar tanta obscenidad en la desigualdad. Esas cosas que implicarían la vida en comunismo, que un pobre por antonomasia ya sabe hacer y ni que hablar alguien que estuvo preso, como quien escribe. Si uno mantiene el capitalismo debe abstenerse a las consecuencias, que a veces son evidentes y en otras ocasiones como durante el peronismo se ponen un velo.
Porque está en la naturaleza política misma del capitalismo y es necesario para su conservación tener etapas de cierto progreso para las multitudes, con estable cantidad de asalariados y salarios en alza, consumo para todos y todas, etc y otras etapas donde la lógica es sálvese quien pueda y aparece el termino crisis en boca de todos, como una palabra prostituta y que cualquiera usa creyéndose inigualable erudito. Hoy hay miles que se vuelven a sumergir en la miseria, para luego otra vez retomar el sendero del progreso, hoy las fabricas cierran o quiebran para en unos años regresar a la abundancia industrial y así sucederá infinitamente hasta el abismo.
El futuro será cada vez más conservador, si el cuasi reformismo del kirchnerismo es impuesto como el límite de todo goce. Si tenemos que estar contentos con aquellos que regocijándose en Keynes marcan la frontera para la ansiedad de querer una sociedad organizada de otra manera. Muchos dicen que lloran por la injusticia eterna que vive un obrero, un campesino, un minero, un vendedor ambulante, etc. Pero solo por estrategia y agenda política y no por un amor real, que trascienda al discurso o sea inmanente a él. Si realmente sintiéramos lo que sienten esos cuerpos directamente otro sería el mundo.
El kirchnerismo no quiso y no quiere dialogar con el sentido común, nunca le dio importancia, en plena era del marketing y las redes sociales decidió aislarse y negar interactuar con el ciudadano de a pie, cuando todos aconsejaban que revise su estrategia comunicacional más recrudecía la soberbia, como si el mismo kirchnerismo estuviera haciendo campaña para Macri. Aún hoy persisten en ese criterio, en vez de salir a seducir gente, cuando nuestra sociedad es un rebaño muy fácil de domar y domesticar, salen a insultar y humillar al votante de Macri. Y acusando de ingratos a los ciudadanos que presentan algún tipo de queja o crítica.
¿No es llamativo como se le entregó con moño y todo el manantial de la opinión pública al que dice su eterno enemigo? Cuando (sería un gran chiste pero no lo es) el grupo Clarín fue el que más millones de pesos recibió por parte del Estado en concepto de pauta oficial durante los gobiernos kirchneristas. No fueron la negación ni lo contrario de la derecha como ahora se presentan, sino su rama moderada, una derecha con buenos modales. Fue la trampa perfecta para cazar la ferocidad ciudadana luego del argentinazo del 2001. Es una trampa, porque son miles los jóvenes en toda la Argentina que hoy sienten una gran pasión militante, que supera en esplendor a cualquier político mayor a 50 años, pero toda esa energía es como un represa impotente, la furia de los jóvenes no es aprovechada ni canalizada sino que es contenida y casi desperdiciada por las grandes organizaciones dentro del kirchnerismo.
Hay siglos de distancia entre el amor de un militante y la falsedad de todos esos que se atrincheran en sus espacios de poder, así estos sean mínimos, como ser un consejal municipal. Pero tampoco hubo en estos últimos años unas bases militantes lo necesariamente críticas con sus guías. En Argentina hubo una movilización irracional luego del 2001, la gente necesitaba canalizar broncas, ideales, sueños, proyectarlos en algún espacio político y la aparición de Nestor Kirchner y su comportamiento gubernamental, sabido es, absorbió esa energía rápidamente. Hoy la situación es similar, hay más movilización y rechazo al gobierno del PRO entre los ciudadanos comunes que entre los líderes partidarios, o en todo caso es otra capa muscular la que se ve afectada y demanda atención, porque el ciudadano común sufre las consecuencias de cualquier política en su cotidianidad material inmediata. Y ahora quienes subestiman a las masas son el partido gobernante, creyendo que todos esos que presentan quejas son militantes orgánicos y afiliados en su totalidad al kirchnerismo.
En los grandes medios se ha instalado que la sociedad emprendió un camino irreversible hacia la derechización total, que todo discurso progresista, igualitario y humanista es cosa del pasado. No se equivocan, pero tampoco es una verdad absoluta. Pueden tener argumentos de sobra al ver que la tendencia en el mundo es el avance de doctrinas ultra reaccionarias y que son votadas y avaladas por los pueblos (Donald Trump, Marine Le Pen, Peña Nieto, Macri) pero creer que la historia ya está escrita es no haber leído lo escrito hasta ahora. El acontecimiento y la contingencia son dos elementos claves de la historia, no toda la sociedad argentina se ha resignado a ser de derecha, nadie creía en las elecciones presidenciales del 2011 el panorama actual, cuando Cristina sacó el 54% de los votos y la segunda fórmula más votada fue la encabezada en aquel momento por Hermes Binner, que al menos se identifica con una versión polimorfa de socialismo, es decir que fueron elecciones donde la mayoría de los votantes se inclinaron hacia fórmulas en apariencia macro-progresistas, ¿por qué creer entonces que está garantizado que el futuro será cada vez más fascista y la sociedad en cada elección solo deberá elegir entre matices de la derecha? Porque no creer que solo se tratan de “relevos” en palabras de Jean Baudrillard, que hacen las masas en cada elección.
No se puede decir que volvimos al 76, no se puede hablar de dictadura, eso es insultar la memoria de los desaparecidos, es cagarse en su dolor, banalizar y ridiculizar la lucha de esos años. ¿O acaso duele lo mismo que te echen de un puesto en el estado a que te torturen horas y horas para luego arrojarte vivo al mar? Pero hay una diferencia fundamental y es que en ese periodo tan oscuro no existían las redes sociales, un elemento que ha cambiado el transcurso de la historia humana, hoy la información ya no es monopólica, cada medida tomada por un gobierno es juzgada por un gigante tribunal civil, llamado Facebook o twitter. Todas las medidas tomadas por Martínez de Hoz o Cavallo, todas las muertes durante la dictadura o el gobierno de Menem pasaban desapercibidas, y muchos años después recién nos pudimos enterar cuales eran los planes económicos ejecutados, a diferencia de hoy, donde cada medida toma conocimiento público y es súper difundida en cuestión de segundos.
Desde los grandes medios y desde los grandes partidos buscan persuadirnos de que la realidad política está predeterminada, que el bienestar se alcanza obedeciendo al programa patronal y que no queda otra opción. Y si bien el kirchnerismo ni siquiera tiene un discurso anticapitalista y cree en los modos de producción del capitalismo, para la mayoría de los argentinos algunas de sus medidas de tono igualitario fueron más que motivo suficiente como para no votarlos nuevamente y permitir la revancha vigente.
Las discusiones principales en cuestiones de política coyuntural siempre deberían resolverse con soluciones del centro hacia la izquierda, porque allí siempre habrá más dinámica, compasión y solidaridad, la derecha es conocida por su canibalismo e inmovilidad, por eso nadie le cree cuando baila, pero pareciera que lo máximo que está dispuesta a soportar la sociedad argentina es un derechoso centro. No solo los grandes medios, históricamente y mundialmente símbolos de la derecha conspiran y trabajan por una sociedad horrible, sino también todos aquellos que se autodenominan de izquierda y que piensan que los pobres no pueden intervenir en política sino es a través de voceros o tutores, que creen que los pobres son incapaces de pensar y representarse solos. Aquellos que bajo una remera de Evita o del Che tienen un enano fascista muy bien escondido, y que supuestamente son los que liberaran la patria y nos llevaran a la victoria.
Tampoco esta crítica se sostiene en la ingenuidad de afirmar que en las villas o en las poblaciones conurbanas hoy sucede algo magnifico en lo político, por lo cual resulta doblemente cruel la postura de subestimar y burlarse del pueblo villero. El villero tampoco pelea mucho por representarse, la cumbre de la felicidad es tener un representante que le deje poner su nombre en una revista progre. A los villeros vienen unas personas de afuera, le pintan las paredes con los rostros de ciertos próceres revolucionarios que en la villa casi nadie conoce, se sube la foto a Facebook de la jornada muralista y ya pareciera que en las villas hay una “re movida”. Cuando lo original, lo justo y lo coherente sería pintar también rostros de villeros muertos, sean trabajadores o pibes chorros, rostros de personas que pertenecieron a ese hábitat. Lo distinto sería leer y que nos dejen escuchar el real dialecto que hay en las villas y no que se anule a ese lunfardo desde una moral infantil que no deja al villero hablar como quiere porque “hay que hablar bien” y el villero “habla mal”. Aunque ciertos valores de convivencia comunitaria aún se conservan en las villas, aunque todavía sobreviven ciertas dosis de compañerismo, en los últimos años hubo un cambio de paradigma y aquellos vecinos que en el pasado trataban de ayudar a los pibes perdidos en la droga o en la violencia, hoy abrazan con llamativa furia los discursos más insensibles y monstruosos sobre los pibes, repitiendo al unisono el pedido “que los maten a todos”. Incluso hasta festejando cuando muere un pibe, que podría ser su propio hijo. Y en eso tuvo mucho que ver la filosofía peronista de sacralizar la fábrica y ofrecerla junto a la obra en construcción como máximo paraíso posible para el villero, de ahí resulta que el albañil y el obrero, con el cuerpo explotado y doblado odie y deteste más a los pibes chorros que al patrón que lo explota por migajas.
“¿Por qué siguen robando si creamos 5 millones de puesto de trabajo y les dimos un montón de cosas? “Entiendo que roben en los 90 cuando había hambre pero no hoy que hay trabajo”, han sido frases que he escuchado decir a grandes cuadros del kirchnerismo. Y una de las grandes parodias de esta época fue escuchar en los medios que el kirchnerismo era condescendiente con los pibes chorros, que inundó todos los tribunales de garantismo, que casi negaba ser a la policía, cuando hasta las estadísticas oficiales exhiben un incremento exponencial y descomunal de los casos de gatillos fáciles o “muertes en enfrentamientos”, de los famosos “suicidios en comisarías” y ni hablar del hacinamiento en las cárceles. Y si es verdad que aumentó la delincuencia durante la década ganada, como decía Foucalt, justamente resppondiendo al mito de que cada año aumenta la cantidad de delincuentes; “Es un hecho que nunca se ha podido comprobar con rigurosidad estadística”. Pero sin embargo según los grandes medios pareciera que el kirchnerismo era casi anárquico y fomentador de los pibes chorros, cuando en la realidad acribilló a miles y militarizó muchas villas. Se podía escribir uno o varios libros enteros sobre el accionar horroroso que tuvieron las fuerzas de seguridad en las villas durante el kirchnerismo, llegando a abusos extremos, torturas y violencia de todo tipo, incluso de género explicitada hacia niñas y pre adolescentes. Hasta reemplazaron el término represión por uno más suave: "Violencia institucional". Para que no quede en la conciencia popular que el kirchnerismo reprimía.
“No existen los gobiernos de izquierda” decía Deleuze, Izquierda y Gobierno son términos antagónicos. Entonces ¿De dónde nace esa extraña necesidad de obligarnos a creer que los distintos peronismos fueron gobiernos de izquierdas? Mi versión es porque la sociedad argentina a pesar de tanta carnicería a lo largo de su historia mantiene una chispa de insubordinación, que a veces se hace llama y otras veces ceniza y que muchas delas veces que esa llama surgió la bautizó peronismo. Hay personas que se han esforzado por mantener vivo a los mártires emancipadores, y aunque la cantidad de argentinos que reivindica ciertas luchas sea escasa, es garantía de futuro, es semilla arrojada en tierra fértil. Si el kirchnerismo no sabe interpretar esa rabia lo harán otros movimientos, y el kirchnerismo de hoy se llamará de otra manera mañana.  Pero estamos ante la primer gran prueba que tiene ese espacio político que contuvo y sembró la esperanza en tantos para ver si realmente es un proyecto popular, para ver hasta donde se anima a resistir, hasta donde cede en el congreso, con cuanta pasión defiende a los desocupados, cuanto repite o contradice lo que imponga la agenda mediática, si trabajará para fortalecer y dejar radiante a la democracia capitalista o si se atreve aunque sea a cuestionarla. Si deja que sus militantes por lo menos obtengan el permiso para usar la imaginación y crear novedades y no recrear o simplemente hacer remakes de películas antiguas.
Porque el kirchnerismo funcionó como perfeccionista en la derechización de la sociedad, no salió a interpelar nunca firmemente a los discursos reaccionarios sino que los incorporó a su gobierno, muchos reaccionarios fueron ministros y parte del gobierno saliente. Cuando prometió profundizar fue cuando más se volvió conservador, cuando más apoyo tuvo de la gente para tomar medidas arriesgadas en favor de las masas, fue cuando devaluó y estancó la economía. Fueron años donde nos obligaron a aceptar al kirchnerismo como la cúspide de las ideas de izquierda, cuando en todos sus grandes referentes el modo de vida es igual al de la “gente de derecha”, se visten, hablan y comen en los mismos lugares. Tampoco pido esa puesta en escena de pobreza a lo Pepe Mujica, no me interesa que el presidente sea hippie sino le toca el culo a las multinacionales, sino saca leyes que generen igualdades. La década ganada fueron tiempos de una compleja ambigüedad, donde convivieron en la misma casa algunos ideales socialistas con oligarcas clásicos y eclesiásticos, durmiendo en la misma cama el que piensa en asistir y el que piensa en reprimir, tanta pluralidad que nadie sabe bien que piensa el kirchnerismo. Una ensalada de farsas y posturas que algunos llamaron transversalidad o frente, y ahí tienen los resultados, ni 3 meses de la derrota y cada vez son menos los que se reivindican kirchneristas.